El arpa y las guitarras
gotean llantos y carcajadas.
De las espuelas escapan
gráciles versos y payas.
Nace la música en el rancho,
nace el folklor de la patria.
El sentimiento del huaso
se desliza en la tonada.
Vibra el surco con el canto,
la huella del asno calla
y la cueca sigue al silencio
que el eco prolonga al alba.

